No votes por estos incompetentes.

 

 

Mejor, te propongo que…

 

 

Carlos Maurer

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta obra puede ser reproducida libremente en forma total o parcial, con la condición de que esta leyenda se conserve integra en la reproducción.

 

EDICIÓN DEL AUTOR

© Carlos Maurer, Derechos Reservados, 2006 libres2012@yahoo.com



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A los individuos más ambiciosos y productivos:

Ustedes han sido castigados y calumniados como

único pago por su labor productiva. Les brindo lo

que merecen: mi admiración y respeto.

 

Con mi disculpa a los miserables:

Sus líderes, sus políticos y sus intelectuales los han

engañado. Ustedes no conocen la causa de su miseria

— yo sí — y pude haber escrito esto hace mucho tiempo.

No volveré a quedarme callado.


 


 

ÍNDICE

 

          Introducción

1       La Realidad

2       El Poder de la Filosofía

3       Tres Ejemplos de la Filosofía de Platón en México

                   La Reforma Fiscal

                   La Reforma Eléctrica

                   El Seguro Popular

 

4       Los Derechos Individuales

5       La Moral Altruista, Sin Adornos

6       La Democracia Mal Entendida

7       Los Incompetentes

          López Obrador

          Patricia Mercado

          Roberto Madrazo

          Roberto Campa

          Felipe Calderón

 

8       ¿Qué es la Izquierda y qué la Derecha?

9       Te Propongo Que



 

INTRODUCCIÓN

 

La que casi nadie lee, pero

que es esencial en este caso.

 

 

México es un país pobre, un país de abusos de autoridad y de escasas oportunidades de progreso. El himno y la bandera nacionales ya no despiertan nuestro orgullo. México ha sido perdedor en las comparaciones, motivo de crítica, blanco de chistes denigrantes, lugar del que se huye para buscar mejores horizontes.

Exhibo la causa de esto y muestro el camino para lograr que el país salga rápidamente de la pobreza; el camino a seguir para que México sea un país justo, rico y próspero, fuente de riqueza, destino de hombres trabajadores, motivo de orgullo y no de vergüenza, ejemplo para el resto del mundo.

Demuestro qué es lo que nos ha llevado adonde estamos, por qué seguiremos igual si no actuamos, cómo asegurar que saldremos del hoyo y que jamás volveremos a caer en él.

Para empezar con las bases necesarias, deseo aclarar 5 cosas:

1º) Hablaré de cosas relevantes para cada lector, en forma individual. Al hablar de ‘usted’, corro el peligro de que la expresión ‘su vida’ se entienda en tercera y no en segunda persona. Hoy hablaré de ‘tu vida’. Te pido autorización para hablarte de tu.

2º) No te distraigas pensando que soy un extremista. En asuntos morales, como el que nos ocupa, es necesario ser extremista. ¿Son igual de inmorales una honestidad extrema y una deshonestidad extrema? ¿Son un hombre extremadamente virtuoso y otro extremadamente depravado igual de despreciables? ¿Qué estado moral tiene un hombre de integridad moderada? Si una posición moral es rechazada sólo por ser extremista, este rechazo incluirá toda devoción por valores, toda lealtad a principios y toda convicción, consistencia, pasión y dedicación a lo ético. Si una posición moral es rechazada sólo por ser extremista, rechazaremos a todo hombre de integridad extrema. Sí soy un extremista moral, y espero que tú, al comprender la importancia del tema, también lo seas.

3º) De todo lo que diga, acepta como cierto sólo aquello que entiendas con claridad. Si no lo entiendes, no lo aceptes como cierto. Me impongo el reto de transmitir mis ideas claramente. Hay quienes enturbian sus aguas para que parezcan profundas. Yo no lo haré. Apelaré a tu inteligencia y a tu buen juicio. Al final te propondré que hagas esfuerzos heroicos. Los harás sólo si estás absolutamente seguro de tus ideas.

4º) No quiero insultar tu inteligencia recordándote que en México habemos tanto mujeres como hombres. Usaré la palabra "mexicanos" para referirme tanto a las mexicanas como a los mexicanos; y usaré la palabra "hombre" para referirme tanto a las mujeres como a los hombres.

5º) Mis maestros de filosofía dicen que es inútil abordar este tema con adultos como tú. Dicen que estás demasiado envenenado con la ideología actual, que eres incapaz de pensar independientemente, que eres intelectualmente demasiado viejo; que es imposible demostrarte que eres víctima de la filosofía que aceptas sin siquiera entenderla. Escribo esto porque pienso que mis maestros están equivocados. Yo no creo que todos los adultos sean intelectualmente viejos. Me daré por satisfecho si encuentro entre mis lectores a uno con la mente fértil para las ideas de la libertad. Quizá tenga suerte y encuentre a dos.

Y si, como dicen mis maestros, resulta inútil lo que pretendo, sé que jamás me veré en el espejo como un cobarde que calló cuando era necesario gritar y actuar.

En los Capítulos 1 y 2 leerás la introducción indispensable al tema. Si te los saltas, no entenderás los demás.  

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CAPÍTULO 1

 

La Realidad

 

Independientemente de las diferencias en la geografía de nuestro entorno o del idioma que hablamos, todos vivimos en una realidad formada por cosas individuales que existen, cada cosa con su propia identidad y todas las cosas regidas por las mismas leyes de causa y efecto. Por ejemplo, las rocas se hunden en el agua, siempre y en todas partes. Las leyes de causa y efecto también nos dicen que una cosa no puede convertirse en otra que escapa a su naturaleza. Tus zapatos nunca se convertirán en árboles. Una semilla crecerá para convertirse en un árbol, nunca para convertirse en un caballo. Las cosas son lo que son, solamente lo que son, y siempre se comportan como lo que son. Existe sólo una realidad, y todos vivimos en ella.

De igual manera, los seres vivos también tienen su propia naturaleza y se comportan como lo que son. Para sobrevivir, todo ser vivo necesita realizar una serie continua de actos que dependen de su naturaleza. Una planta sobrevive extrayendo nutrientes del suelo y buscando la luz, esa es su naturaleza. Un pez no puede sobrevivir como planta, no está en su naturaleza. Cada ser vivo es lo que es y no puede convertirse en otra cosa.

Los seres humanos también sobrevivimos siguiendo nuestra propia naturaleza. No podemos extraer los nutrientes del suelo, como las plantas, ni podemos volar para cazar ratones y conejos, como las águilas. Lo que nos diferencia de otros seres vivos, y lo que nos permite sobrevivir, es nuestra mente. La necesitamos para descubrir cómo cultivar nuestros alimentos y para fabricar armas para cazar animales. No tenemos un instinto que nos guíe para construir una modesta choza, para hacer fuego, para tejer ropa, para hacer una rueda, para fabricar un avión, para desarrollar un medicamento, o para efectuar una cirugía; ni siquiera para identificar la llave de nuestra casa. Sin embargo, dependemos de poder hacer estas cosas, y las podemos hacer gracias a nuestra mente. Es gracias a tu mente que desayunas alimento en lugar de veneno, sales a la calle vestido y no desnudo, te encaminas a tu trabajo y no al de otra persona. Para sobrevivir necesitas vivir como ser humano, esto es, mediante el uso de tu mente. No puedes vivir como otra cosa. No está en tu naturaleza.

Todo lo que necesitamos para sobrevivir tiene que ser descubierto por nuestra mente y después producido con nuestro trabajo. Nuestra mente es nuestra herramienta básica para sobrevivir y la fuente de todo avance en nuestro bienestar.

Tú necesitas trabajar para producir tu sustento. Tu trabajo es guiado por tu mente. Si decides no pensar, puedes sobrevivir imitando la rutina descubierta por otro hombre, pero otro tuvo que descubrirla primero. Los hombres que eligen no pensar y no trabajar pueden sobrevivir sólo a costas del esfuerzo y trabajo de otro.

El pensar es un proceso enormemente complejo de identificación e integración, un proceso que sólo puede realizar la mente de cada uno de nosotros en forma individual. Tu mente es un atributo tuyo, es particular para ti. No puedes pensar con el cerebro de tu vecino. No existe tal cosa como la mente del grupo, o la mente de la raza, o la mente de la nación, o la mente cósmica. Sólo existe tu mente y mi mente, independientes una de la otra. Si tú no entiendes lo que estás leyendo, de nada te sirve que tu vecino sí lo entienda. Él no puede pensar por ti, ni tú por él.

Los hombres podemos aprender unos de los otros, pero es necesario que el que aprende también piense. Los hombres podemos cooperar unos con otros para descubrir nuevos conocimientos, pero esta cooperación exige que todos los involucrados usen su mente.

El funcionamiento de tu mente no es automático. Puedes elegir usarla o no usarla. Puedes adoptar ideas falsas e incluso puedes actuar para destruir tu propia vida. El pensar cuesta trabajo y requiere de esfuerzo. En este mismo instante puedes enfocar tu mente y esforzarte para entender lo que lees, o puedes ignorarme.

Tienes el poder de enfocar tu mente y atender al mundo que te rodea, o de no pensar y no hacerte cargo de la responsabilidad de usar tu mente. Este es el significado más profundo de libre albedrío: tú decides si usas tu mente para comprender la realidad, para progresar, para mejorar tus capacidades y tu vida, o decides abandonar esa responsabilidad y exiges que alguien más se haga cargo de ti, que alguien más piense por ti.

Como ser humano que eres, tienes la capacidad para actuar racionalmente, sólo la capacidad, no la garantía de que actuarás racionalmente. Tu estómago y tu hígado funcionan automáticamente, tu cerebro no.

Debido a que tú eres el único responsable de emplear bien tu mente, eres moralmente dueño de tus logros y responsable de tus fracasos. El viejo adagio que dice que ningún hombre es una isla, es, a este nivel fundamental, totalmente falso. Cada hombre es una isla. Tú eres responsable por usar tu mente y por su contenido. Eres un individuo soberano con respecto al uso que le des. El fenómeno de la vida es un proceso que se da en ti, como individuo. Tu vida te pertenece, es tu máximo tesoro y eres responsable por el uso que le des.

El derecho a tu propia vida es tu derecho fundamental. De este derecho fundamental se derivan todos tus otros derechos, como tu derecho a buscar lo que te hace feliz en todos los ámbitos de la vida y a luchar para alcanzar tus metas. A esto, los mejores pensadores de la Ilustración le llamaron the right to life, liberty and the pursuit of happiness. El derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. Lo que logres dependerá de tus aspiraciones y de tus habilidades para pensar y para producir.

De tu derecho a tu propia vida se deriva tu derecho a la propiedad privada que, en forma de ahorros materiales, te permite planear tu vida a largo plazo.

También del derecho a tu propia vida se deriva tu derecho a defender tu persona y tu propiedad en ejercicio de la legítima defensa propia.

Si decides vivir en sociedad en lugar de en una isla desierta, puedes aprovechar las ventajas de la división de labores. No es necesario que seas tu propio mecánico, tu propio albañil y tu propio piloto de avión. El vivir en sociedad te permite ser más productivo gracias a que puedes especializarte en una actividad y comerciar con otros que se especializan en la suya, pero esto no te libera de la necesidad de pensar y de producir para sostenerte.

Te preguntarás a que viene todo esto. Todos sabemos que las rocas se hunden en el agua, que los seres humanos necesitamos pensar y trabajar para sostenernos, que el pensar y trabajar requieren esfuerzo, y que todos tenemos derecho a vivir y a disfrutar de nuestra vida. Dirás que esto es obvio para cualquiera. Pero según los políticos mexicanos y según la Constitución, todo esto es falso.

Esa es la causa por la que México está como está.

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CAPÍTULO 2

 

El Poder de la Filosofía

 

En cada época de la historia de la humanidad ha habido una u otra filosofía predominante, y siempre esa filosofía—cualquiera que haya sido en cada época—ha conformado la vida de los hombres.

La filosofía predominante durante la Edad Media postulaba que los hombres vivimos en un mundo gobernado por la voluntad de Dios, que la única manera de conocer la realidad es por revelación divina. De ahí que la moral de la Edad Media consistió en adorar a Dios, en sacrificarse e implorar la benevolencia y la revelación divina. Los efectos de esa filosofía fueron estancamiento, ignorancia, hambruna, muerte prematura y sufrimiento durante mil años.

La Edad Media terminó cuando Tomás de Aquino redescubrió la filosofía de Aristóteles, que postulaba que el mundo en que vivimos es ordenado, regido por leyes naturales, y que nuestra mente es capaz de conocer ese mundo. El efecto de esa filosofía fue el Renacimiento, la Revolución Industrial y la Ilustración.

La filosofía predominante de hoy es el Escepticismo, que afirma que nuestra mente es inútil para conocer la realidad.

Todo comenzó hace 24 siglos, cuando Platón dijo que hay dos mundos: el mundo verdadero, llamado el Mundo de las Ideas, y el mundo terrenal que percibimos con nuestros sentidos.

En el Mundo de las Ideas radican las esencias de todas las cosas. Sólo en ese mundo se puede entender la verdad y la causa que hace que todo tenga sentido. Pero sólo unos pocos hombres privilegiados son capaces de conocer ese mundo; sólo unos privilegiados tienen la facultad innata y la visión mística para saber qué es lo bueno; sólo ellos saben cómo actuar con justicia. Todos los demás tenemos varios grados de ceguera, de injusticia y de bestialidad. Si no eres de los seres privilegiados, nunca podrás entender la esencia de las cosas.

A esos hombres privilegiados Platón les llamó Filósofos-Reyes. Dado que sólo los Filósofos-Reyes tienen acceso a la verdad, sólo ellos deben detentar el poder del Estado, deben ser gobernantes absolutos. Según Platón, tendremos armonía en nuestras vidas sólo si los Filósofos-Reyes asumen el poder absoluto. Los demás hombres podemos vivir sólo bajo el poder de ellos. Abandonados a nuestra suerte, somos unos bárbaros, salvajes de corazón, incapaces de vivir nuestras vidas racionalmente.

Según Platón, la mayoría de los hombres somos inútiles y por eso necesitamos un gobierno autoritario comandado por Filósofos-Reyes

Un país así es como un organismo gigante. De hecho se le conoce como la Teoría Orgánica del Estado, porque los individuos son al Estado como una célula es al cuerpo. Una célula individual carece de importancia, lo importante es el cuerpo en su conjunto.

El hombre individual carece de importancia, lo importante es el Estado en su conjunto. La célula es sacrificable en aras del cuerpo. El individuo es sacrificable en aras del Estado.

Según Platón, tu obligación es reconocer que eres sólo parte del Estado y debes actuar en consecuencia. No puedes considerarte como una entidad autosuficiente y vivir para tu propia felicidad.

Los Filósofos-Reyes deben mentir a los ciudadanos, porque las mentiras son para el bien de los ignorantes ciudadanos.

Si un ciudadano se rebela, el Estado tiene el derecho a recordarle que es sólo una célula en el cuerpo, que tiene prohibido rebelarse. Los Filósofos-Reyes deben imponer controles económicos: los extremos de riqueza, pobreza o lujo no pueden ser permitidos, dice Platón.

¿Qué efecto tiene esta visión de las cosas sobre tu vida? Si tu mente no sirve para pensar y para producir, todas tus posesiones son mera casualidad: lo que posees es aquello que te cayó del cielo. Si no eres capaz de producir nada; nada es moralmente tuyo, nada es moralmente de nadie. Si divorcias causa y efecto, mente y conocimiento, esfuerzo y producción, también divorcias trabajo y propiedad. El verbo ‘merecer’ pierde todo significado. En consecuencia, el Filósofo-Rey en turno se siente con derecho a tomar lo tuyo para repartirlo entre los integrantes de la sociedad. Si nadie merece nada, el criterio para repartir los bienes es sencillo: se le quita al que tiene y se da al que no tiene. A esto se le conoce hoy con el pomposo nombre de "una mejor distribución de la riqueza".

En su discurso inaugural, Vicente Fox lo expresó con toda claridad: "Requerimos aumentar la productividad, crear riqueza y distribuirla al mismo tiempo".

A este derecho de la sociedad para tomar bienes y redistribuirlos, August Comte le llamó la moral del altruismo. Altruismo viene de alter, que significa otro. Proviene de la misma raíz que other en inglés. "La adoración medieval a Dios", dijo August Comte, "tiene que ser cambiada por la adoración a una nueva divinidad, llamada Humanidad. El sacrificio a Dios está pasado de moda, y tiene que ceder su lugar al sacrificio por los otros." El altruismo consiste en que tú debes poner a otros por arriba de ti, como la regla fundamental de tu vida. Tu mayor cualidad es la de sacrificarte por otros.

No confundas altruismo con bondad, con buena fe o con respeto al derecho ajeno. No confundas altruismo con la superficialidad de darle una moneda a un pordiosero. Esa no es la cuestión. La cuestión es si tienes el derecho a existir si no le das la moneda. La cuestión es si tienes la obligación de comprar tu vida a todos los pordioseros que te lo demanden, moneda tras moneda, sin que alguna vez termines de pagarla. La cuestión es si la necesidad de los demás les da título de propiedad sobre tu vida. Si los demás tienen el derecho a tratarte como bestia de sacrificio, simplemente porque necesitan el producto de tu trabajo.

Cito al ex-presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias: "Las políticas sociales han estado asociadas a conceptos de tipo caritativo y la caridad es una función importante porque es hija del amor, de la compasión, pero la política de la que estamos hablando es hija de un sentimiento de desigualdades en nuestras sociedades, y eso debe llevar a principios de solidaridad para reponer a la justicia". En otras palabras, la caridad voluntaria está bien, pero él está hablando de "reponer la justicia", esto es, repartir por la fuerza.

Cito a Antonio Sánchez, Subsecretario de Desarrollo Social del Gobierno de Fox: "Lo que se pretende en este nuevo gobierno es transitar de una política social asistencialista a una subsidiaria; pasar del paternalismo a la corresponsabilidad." Dicho de otra manera, no basta con que brindes asistencia a otros, tú eres responsable por los demás.

Hoy, la moral del altruismo es la moral predominante. Y no cometas el error de suponer que sólo los políticos y los burócratas de izquierda defienden esta moral. Yo podría apostar a que—en alguna medida—tú también la defiendes, porque no comprendes su extraordinario poder de destrucción.

Carlos Marx identificó la esencia de la moral altruista así: "de cada quién según su capacidad, a cada quién según su necesidad."

México está como está porque nuestros gobernantes le creyeron a Platón. Se sienten Filósofos-Reyes y enarbolan la moral del altruismo. A continuación te lo demuestro. Te invito a que sigas mis argumentos y los analices con honestidad. Te invito a que seas honesto contigo mismo, a que llegues a tus propias conclusiones.

¿Cómo se presentan en México la filosofía de Platón y la moral del altruismo? Dicen que para muestra basta un botón, pero en cuestiones de esta trascendencia no pecaré de breve. Como ejemplos de que es la filosofía de Platón y la moral del altruismo lo que reina en México, a continuación analizo la Reforma Fiscal, Reforma Eléctrica y el Seguro Popular. Los tres temas son de primera importancia para nuestros gobernantes, precisamente porque reflejan sus más profundas convicciones.

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CAPÍTULO 3

 

Tres Ejemplos de la Filosofía

de Platón en México

 

Primer Ejemplo: La Reforma Fiscal

 

 

El senador panista Fauzi Hamdam, Presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, afirma que "[Se requiere] un proyecto de reforma [fiscal] para fortalecer las finanzas públicas...".

Vicente Fox dice que: "La insuficiencia recaudatoria y la iniquidad del sistema fiscal han impedido convertir [al presupuesto del gobierno] en verdadero promotor del crecimiento".

Dicen que necesitan más dinero para gastar.

Analicemos: el gobierno mexicano gasta dos billones de pesos cada año. Hagamos un intento por entender esta cifra. Imagina que estás en el Zócalo de la Ciudad de México y que construyes ahí una casa de dos pisos con 10 metros de frente que te cuesta medio millón de pesos construirla. Ahora construye otra igual, pegada muro con muro a la primera. Y sigue construyendo así una hilera de casas pegadas una a la otra, todas con sólo 10 metros de frente. Si dispones del presupuesto de un solo año del gobierno, ¿hasta dónde crees que llegará tu hilera de casas antes de que se te acabe el dinero? ¿Llegará hasta Coyoacán? ¿Hasta la salida a Cuernavaca? ¿Será que la hilera de casas llegue hasta Tres Marías antes de que se te acabe el dinero? Tómate unos segundos para hacer un estimado.

Nuestros políticos se quejan de que no tienen dinero para gastar. La Gran Muralla China mide 6,350 kilómetros de largo, dicen que es tan grande que se ve desde el espacio. Lo que gasta el gobierno en un año te alcanza para que tu hilera de casas mida 6 veces más que la Gran Muralla China. Con esa cantidad de dinero, tu hilera de casas formará un cinturón que le dará la vuelta completa al mundo.

Se queja de que es muy poco dinero, quiere más. ¿Tú qué opinas?

Nadie dilapida los recursos como lo hace el gobierno, y la razón es sencilla: el burócrata gasta recursos que no son de su propiedad.

Tú eres eficiente porque inviertes tus propios recursos. Sabes que si gastas de más, que si desperdicias tu capital, que si eres ineficiente, sólo tú pagarás el costo de tus errores. El gobierno no sufre castigo alguno por dilapidar recursos, simplemente incrementa los impuestos y te cobra el daño.

La transferencia coercitiva de los recursos de los ciudadanos productivos al gobierno te empobrece a ti, nos empobrece a todos, como ha empobrecido a todos los países que extraen recursos del sector productivo de la sociedad.

El trabajador mexicano huye porque no gana lo suficiente para sostener a su familia, pero al llegar a los Estados Unidos tiene ingresos de primer mundo. ¿Por qué allá sí y aquí no? ¿Quién produce más, y en consecuencia gana más: un trabajador moviendo tierra con una pala o uno moviendo tierra con una enorme motoconformadora? La motoconformadora es capital. Allá el trabajador es más productivo gracias a un capital que ni siquiera le pertenece a él.

Si nuestros gobernantes supieran lo que están haciendo, pensarían en cómo propiciar que el hombre productivo acumule capital al menor costo posible. Jamás se les ocurriría decomisar su capital. Pero el reparto coercitivo de la riqueza no está relacionado con el bienestar de los pobres, sino con el ego del Filósofo-Rey.

Los políticos tienen muchos argumentos para defender la Reforma Fiscal. Dicen que el gasto en educación no es gasto, es inversión en capital humano. Cierto, y todos debemos destinar parte de nuestros ingresos a la educación de nuestros hijos. Pero para eso se necesitan trabajos productivos en los que podamos producir lo suficiente para pagar la educación de nuestros hijos. No podemos gastar lo que no hemos producido. El consumo es posterior a la producción. No podemos comer la manzana antes de plantar el manzano. Un obrero pobre y mal calificado depende de otra persona con preparación y capital para que organice y financie el empleo que le permitirá pagar la escuela de sus hijos. Si en México ahuyentamos a los talentos y a los capitales que crean los empleos, el obrero mal calificado hereda su pobreza y su ignorancia a sus descendientes, generación tras generación, hasta que alguno de ellos con alma de héroe toma la iniciativa y huye a un país que no ahuyenta al talento y al capital.

Los corazones van a donde se les quiere y se les protege. Los capitales y los talentos también van a donde se les quiere y se les protege. El discurso de nuestro gobierno de incrementar la recaudación es un grito que le advierte al mundo que en México no queremos ni protegemos al talento y al capital, por eso se van a China y a otros países con gobiernos menos inmorales. El problema económico de México no está en los chinos, está en Los Pinos.

Otro argumento que esgrimen en defensa de la Reforma Fiscal es que el gobierno solicitará menos préstamos en la medida en que recaude más, por lo que se reducirá la demanda de fondos y bajarán las tasas de interés. Falso: quizá el gobierno dejará de solicitar préstamos porque tendrá el capital de los particulares, pero entonces seremos los particulares los que pediremos prestado, porque ya nos quitaron nuestro capital. El hombre productivo tendrá que pedir prestado y pagar intereses por el capital que le decomisó el gobierno. Brillante argumento.

También dicen que el gobierno hará más obra pública y generará empleos. Las obras públicas son tan ineficientes que se convierten esencialmente en gastos, no en inversiones. Sería menos desventajoso—y subrayo: menos desventajoso, no más deseable—que el gobierno contratara obreros para abrir zanjas usando cucharitas para té en lugar de palas. Así se desperdiciarían sólo las pequeñas cucharitas, en lugar de las palas, que son más caras.

Dicen que si se nos decomisa más, bajará el costo de los energéticos. Dudo mucho que el gobierno reduzca los impuestos que ahora nos obliga a pagar cada vez que compramos gasolina, diesel o gas natural. (Recuerda que el Impuesto al Uso y Tenencia de Automóviles se instaló temporalmente en 1968 para el gasto de la Olimpiadas; aún sigue vigente y López Obrador lo defiende furiosamente.) Pero en caso de que los reduzca, nosotros ya no tendremos ni autos ni camiones ni maquinaria para esos energéticos. Nuestro capital se habrá esfumado en el gasto del gobierno.

Dicen que México será más atractivo para la inversión extranjera si baja el impuesto sobre la renta y sube el impuesto al consumo. En otras palabras, bienvenido a México si quieres producir, pero antes inventa alguna manera para producir a control remoto, porque si el gobierno te encuentra consumiendo en México, las vas a pagar. El ser humano produce para consumir, si no, ¿qué caso tiene producir?

Pero para nuestros gobernantes la realidad carece de importancia. La realidad es dispensable si ellos así lo deciden por consenso. El entonces senador Demetrio Sodi lo resume de manera casi poética: "Estamos analizando el tamaño del reto que tenemos... Pero hay un consenso de que la prioridad del país es que si queremos crecer, se necesita de la Reforma Fiscal." En otras palabras, la realidad es esclava del consenso, el consenso es magia. Las rocas se dejarán de hundir en el agua si por consenso así lo deciden los miembros del Congreso.

Notarás que hay algo en común en la postura de los funcionarios públicos. Un tufo a podrido que ninguno de ellos se atreve a confesar abiertamente. El común denominador es la premisa implícita de que lo tuyo le pertenece al Estado, y el funcionario—el Filósofo-Rey—simplemente lo decomisa para asignarlo a su causa favorita.

En teoría, los servidores públicos son nuestros empleados. Los tenemos a sueldo para que nos sirvan. Escucha lo que dice alguien que tienes a sueldo, el Administrador Central de Grandes Contribuyentes del SAT, Mauricio Martínez D’Meza: "Hace poco entraron en vigor disposiciones que hacen mucho más ágiles las devoluciones de impuestos, entonces no es porque nos hayamos levantado de buen humor, es porque ahora les vamos a devolver en blanco y meses después les va a caer una auditoria." ¿Cuándo fue la última vez que un empleado tuyo te habló así? El que se atreve a hablarte así se sabe dueño, dueño de lo tuyo, dueño de lo que produces con tu vida y, en consecuencia, dueño de ti. Él es un Filósofo-Rey, tú eres una vaca lechera en su establo.

Francisco Gil Díaz advirtió que sin la Reforma Fiscal regresarán las tasas de interés altas, las devaluaciones bruscas y las restricciones monetarias. ¡Falso! Francisco Gil Díaz es un hombre cínico. Un cínico es aquél que cree que los hombres somos depravados de nacimiento, que nuestras características principales son la irracionalidad y la cobardía, que nuestro más potente incentivo es el miedo y que el método más práctico para lidiar con nosotros es contando con nuestra estupidez, apelando a nuestra cobardía y manteniéndonos en constante terror. No, Dr. en Economía Francisco Gil Díaz, no somos cobardes ni estúpidos. Usted y nosotros sabemos que sus amenazas son falsas. Y si usted no sabe por qué son falsas, por pudor devuelva sus títulos en economía. No los merece.

Si el objetivo es que México crezca, la Reforma Fiscal es absurda. El motor del progreso es la producción de riqueza, no su decomiso y desperdicio. El reparto coercitivo de la riqueza no está relacionado con el bienestar de los pobres, sino con el ego del Filósofo-Rey.

Winston Churchill decía que "un país que trata de convertirse en próspero mediante una mayor recaudación fiscal es como aquel hombre que trata de elevarse jalando la agarradera de la cubeta dentro de la que está parado.

Con una reforma fiscal que extraiga aún más recursos del sector productivo, México será un país más pobre, un país de más abusos de autoridad y de menos oportunidades para progresar, perdedor en las comparaciones, motivo de crítica, blanco de chistes denigrantes, lugar del que se huye para buscar mejores horizontes.

 


Segundo Ejemplo: La Reforma Eléctrica

 

 

Estas son las definiciones de tres términos políticos:

Estatismo—es el principio o política de concentrar gran parte de los controles económicos y políticos en el Estado a costa de la libertad individual.

Socialismo—es una teoría o sistema de organización social que postula la propiedad de los medios de producción en la comunidad como un todo.

Fascismo—un sistema de gobierno con fuerte poder centralizado que controla los ámbitos de la nación (industrial, comercial, etc.)

Como ves, el socialismo y el fascismo son variantes del estatismo. El socialismo niega la propiedad privada, mientras que el fascismo permite la propiedad privada, pero transfiere su control al gobierno. Pero ser dueño de algo, sin tener el control, es una contradicción en términos. Significa que los particulares conservan la responsabilidad de la propiedad, sin ninguno de los privilegios que debe dar la propiedad; mientras que el gobierno recibe todos los privilegios, sin ninguna responsabilidad.

En este sentido, el socialismo es el sistema más honesto. Digo 'más honesto' y no 'mejor'—porque en la práctica no hay diferencia entre socialismo y fascismo. Ambos provienen del mismo principio estatista, ambos niegan los derechos del individuo y lo subordinan al poder del gobierno.

Luis Felipe Bravo Mena, ex-dirigente del PAN, lo ejemplifica claramente: "Dentro de esa alternativa hay dos marcos referenciales básicos: uno, la rectoría del Estado absoluta en el modelo energético del país. Rectoría del Estado, lo que no quiere decir propiedad del Estado, esa visión está totalmente superada." Esta es exactamente la postura fascista: el Estado como rector, no propietario de los bienes e producción.

Manuel Bartlett, Senador del PRI, recalca que hay un mandato asumido por el PRI para rechazar la privatización del sector eléctrico. López Obrador y el PRD se oponen rabiosamente a la privatización del sector.

Manuel Bartlett, López Obrador—el PRI y el PRD—ofrecen socialismo en el sector eléctrico. El PAN ofrece fascismo.

En lugar de que podamos elegir entre dictadura y libertad, nos dan a elegir entre dos formas de dictadura. Presentan al socialismo y al fascismo como opuestos, cuando en realidad son simples variantes de la postura estatista, que nos roba a los ciudadanos toda libertad. No te tragues semejante sandez. No necesitamos ni socialismo ni fascismo en el sector eléctrico, necesitamos libertad.

La insistencia de los políticos por conservar la rectoría sobre la generación eléctrica surge de su convicción de que tú eres incompetente para hacer las cosas bien y sólo ellos, los burócratas, los Filósofos-Reyes, están facultados para supervisarte y corregir las estupideces que cometas. Según ellos, los mexicanos debemos festejar una modificación a nuestra Constitución en la que por siempre quede estipulado que nadie jamás será libre para producir energía eléctrica: por siempre necesitaremos actuar bajo la bota del gobierno.

Si aceptamos la Reforma Eléctrica propuesta por el PAN, un observador objetivo reportará que—a cambio de poder encender un foco—barato vendimos nuestra libertad.

Una intervención así de brutal del gobierno en la economía provocará la misma ineficiencia que siempre ha provocado.

¿Quién saldrá perdiendo? Todos.

El efecto será un México más pobre, un país de más abusos de autoridad y de menos oportunidades para progresar, perdedor en las comparaciones, motivo de crítica, blanco de chistes denigrantes, lugar del que se huye para buscar mejores horizontes.

 

Tercer Ejemplo: El Seguro Popular

 

Debido que la propiedad privada no existe en un sistema socialista, lo producido por todos es confiscado y repartido entre todos. El reparto es simple: de cada quién según su capacidad, a cada quién según su necesidad. Los esfuerzos, valores, ambiciones y metas de los ciudadanos son arrojados en una olla común mientras todos esperan hambrientos para ver qué les tocará en el reparto. De cada quien según su capacidad, a cada quien según su necesidad.

En abril de 2003, Vicente Fox socializó la medicina en México. Socializar en este contexto significa que el Estado se convierte en proveedor de servicios médicos, pero en lugar de cobrarle al beneficiario, nos cobra a todos según nuestra capacidad.

Para socializar la medicina, Vicente Fox encontró cómplice en Julio Frenk, su Secretario de Salud. Sin hacer mucho ruido, Vicente Fox y Julio Frenk socializaron la medicina. Lo hicieron a escondidas—no por temor a que el Congreso de la Unión detuviera sus planes socialistas, ellos saben que el congreso es fundamentalmente socialista—el temor era que alguien en la sociedad civil se diera cuenta y detuviera semejante atrocidad.

La medicina en México, ahora socializada, funciona así. El costo de los servicios médicos para una familia promedio es de aproximadamente $8,000 pesos al año. Pero gracias a Vicente Fox y a Julio Frenk, las familias pagarán sólo $240 pesos al año por servicios médicos. Y si no tienen ni los $240 pesos, no pagarán nada. Como incluso la cuota de $240 pesos anuales cubre sólo el 3% del costo del servicio, el resto lo pagará el gobierno. Pero como el gobierno no produce nada para cubrir la diferencia, simplemente subirá los impuestos, obligándote a ti y a la sociedad en general a pagar el costo de la medicina socializada. De cada quien según su capacidad, a cada quien según su necesidad.

En caso de que te quede alguna duda sobre la motivación esencial, cito a Julio Frenk: "La filosofía del ‘Todo para todos’ como exigencia para definir políticas sociales, no aplica en México. La máxima hoy es que los ricos sean pocos, pero que los pobres no sean tantos."

Julio Frenk no se atrevería a declarar esto si supiera de dónde sale la riqueza. En una sociedad libre, puedes especializarte en una actividad productiva y comerciar con otros que también se especializan en la suya. Entre más productivos sean los otros hombres, más te conviene comerciar con ellos. Por ejemplo, si tu vecino es un zapatero talentoso y productivo, le puedes comprar buenos zapatos a buen precio. Su talento te beneficia a ti y a todos los que le compran. Si él ofrece los mejores zapatos al mejor precio, muchos le comprarán y ganará mucho dinero. En una sociedad de hombres libres, el hombre más productivo es el más útil para los demás miembros de la sociedad, por eso es el más rico.

El hombre rico no se hace rico a costas de la pobreza de su cliente, por la misma razón que el cliente no se hace rico a costas de su proveedor. Si así fuera, la compra-venta sería un delito, sería una pérdida de dinero. Todos nos rehusaríamos a vender y a comprar.

Julio Frenk propone reducir el número de hombres ricos porque no entiende que la riqueza es producida por los hombres. Él piensa que todos los automóviles, residencias, fábricas—y demás cosas que constituyen riqueza—han estado ocultas en cuevas desde el origen del universo. Los ricos son los que encontraron las cuevas primero, se llevaron todo y no dejaron nada para los que llegaron después, que por eso son pobres, y por eso hay que redistribuir eso que los ricos encontraron oculto en las cuevas.

Nuestros políticos ven a un hombre que vive en una buena casa y manda a sus hijos a una buena escuela. Ven a otro que vive en una choza cuyos hijos acuden a una pésima escuela pública. Concluyen que hay una injusta distribución de la riqueza. No piensan en lo que ese hombre tuvo que estudiar y trabajar. No piensan en que no se habría esforzado de saber que su esfuerzo sería para beneficio de otro. No piensan por qué unos hombres se esfuerzan y otros no.

Quieren reducir el número de hombres ricos en México. Al castigar el afán de trabajar para hacer fortuna, reducirán el número de hombres productivos, reducirán la productividad del país, e incrementarán el número de hombres pobres.

Nuestros políticos pueden evadir la realidad, pero no pueden evadir las consecuencias de evadir la realidad. De cada quién según su capacidad, a cada quién según su necesidad. Carlos Marx estaría orgulloso del Seguro Popular.

Gracias a la medicina socializada, México será un país más pobre, un país de más abusos de autoridad y de menos oportunidades para progresar, perdedor en las comparaciones, motivo de crítica, blanco de chistes denigrantes, lugar del que se huye para buscar mejores horizontes.

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CAPÍTULO 4

 

Los Derechos Individuales

 

Platón estaba equivocado. Él nunca vio las desastrosas consecuencias de su filosofía. Nunca vio los mil años de estancamiento, ignorancia, hambruna, muerte prematura y sufrimiento durante los mil años de la Edad Media que él causó. Tampoco vio cómo los seres humanos logramos los maravillosos adelantos que tenemos hoy gracias a que redescubrimos la filosofía de su discípulo, Aristóteles, que sí tenía razón al afirmar que los seres humanos vivimos en un mundo que nuestra mente sí puede conocer. Si Platón hubiera visto todo esto, apuesto a que él mismo habría tirado a la basura su propia filosofía. Platón era un hombre honesto.

Los políticos mexicanos sí saben lo que ha causado la filosofía de Platón, pero no son honestos: les gusta ser Filósofos-Reyes.

Es cierto que el vivir en sociedad te permite especializarte en una actividad para luego comerciar con otros que se especializan en la suya. Esta cooperación es más eficiente que si tienes que producir todo lo que requieres. Pero esa sociedad debe ser de personas productivas e independientes, de otra manera no te conviene vivir en ella. Una sociedad que te roba el producto de tu trabajo, que te esclaviza, que limita tu libertad para producir o que te obliga a actuar en contra de tu propio criterio—lejos de beneficiarte—es tu peor enemigo. El vivir en sociedad te beneficia sólo si los demás hombres de la sociedad respetan tus derechos individuales.

Diferenciemos de una vez por todas entre derechos legítimos y derechos no legítimos. Un derecho es un principio moral que define y aprueba la libertad de acción en un contexto social.

Tu derecho básico es tu derecho a tu propia vida. Si tu vida es tuya, tienes el derecho a conservarla, a fomentarla y a vivirla lo mejor que puedas. El derecho a tu vida significa que tienes el derecho de sostenerte con tu propio trabajo, al nivel económico que te permitan tus habilidades. No significa que otros te deban mantener.

De tu derecho a tu propia vida surgen tus otros derechos, como tu derecho a la propiedad privada. Debido a que tienes que trabajar para sostenerte, si no tienes derecho al producto de tu trabajo, no puedes sostenerte. Si trabajas y otro expropia lo que produces, eres un esclavo.

El derecho a la propiedad significa que tienes el derecho a tomar las acciones que consideres necesarias para ganarte tu propiedad y para disponer de ella. No significa que otros deban darte propiedades.

No es legítimo el derecho a un trabajo bien remunerado, sólo la libertad de comercio; o sea, la libertad para aceptar un trabajo si otro te quiere contratar. No es legítimo el derecho a recibir un ingreso, si nadie te quiere contratar a ese sueldo.

No es legítimo el derecho a una vivienda, sólo el derecho a construirla o a comprarla.

No es legítimo el derecho a consumir un bien si nadie elige producir ese bien, sólo el derecho de producirlo tú mismo.

No es legítimo el derecho a servicios de salud, sólo el derecho a contratarlos a cambio de un pago voluntariamente acordado.

Claro que sería deseable que todos tuviéramos servicios médicos y todo lo demás gratis. Pero éstas cosas no en los árboles. ¿Quién cubrirá su costo?

El origen de tus derechos está en tu naturaleza como ser humano, en el hecho de que la realidad te impone ciertas condiciones para sobrevivir: te exige que uses tu mente, que actúes según tu propio criterio, que trabajes para sostener tu vida y que seas el beneficiario de tu trabajo. Tu mente es tu herramienta básica para guiar tus actos, pero de nada te sirve tu mente si no tienes la libertad para actuar de acuerdo con ella, o si otro es el beneficiario de tus actos. El reconocer la conexión indispensable entre el uso de tu mente y tu supervivencia es lo que da origen a tus derechos individuales.

Tus derechos legítimos protegen tu libertad de acción, sin imponer obligaciones a los demás. Tus derechos legítimos no amenazan la libertad o los derechos de los demás.

No hay derechos que puedas merecer sólo por pertenecer a un grupo. Por eso no son legítimos los derechos especiales de grupo, como "los derechos de las mujeres", "los derechos de los obreros", "los derechos de los agricultores", "los derechos de los empresarios", "los derechos de los ancianos" o "los derechos de las etnias". Un derecho legítimo siempre existe simultáneamente para todos.

Los adultos incapacitados para trabajar y sostenerse a sí mismos, ya sea por malformación o por un accidente, no tienen derechos sobre el trabajo de otros; dependen de la caridad voluntaria de otros; repito, de la caridad voluntaria de otros. El incapacitado no tiene el derecho a controlar o a esclavizar a otros hombres sin los cuales no podría sobrevivir. Pero el ser humano es generoso. Entre hombres libres nunca ha faltado caridad para los discapacitados, que son una pequeña minoría, de otra forma la especie humana no sería viable.

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CAPÍTULO 5

 

La Moral Altruista, Sin Adornos

 

A continuación atacaré frontalmente a la moral altruista. Cuando mis maestros de filosofía dicen que es inútil abordar estos temas con adultos como tú, que estás demasiado envenenado con la ideología actual, se refieren a los siguientes párrafos.

Nuestros políticos saben que no pueden privarte de lo tuyo sin correr el riesgo de que recurras a las armas para defenderte, saben que antes tienen que corromperte moralmente. Así como la moneda de nuestro país se corrompió imprimiendo billetes por decreto, nuestro políticos están corrompiendo tus derechos, inventando derechos por decreto. Saben que si te convencen de que otros tienen derecho al producto de tu trabajo, te habrán convertido en un lisiado carente de la certeza moral para oponer resistencia. Entonces sí podrán tomar lo tuyo y repartirlo a otros en forma de trabajos bien remunerados, servicios médicos gratuitos, pensiones vitalicias para adultos mayores, todos los grados en educación, viviendas decorosas, créditos para montar changarros, … la cascada de derechos inventados por decreto no tiene fin.

En caso de que no te hayas dado cuenta, tan recientemente como el 15 de diciembre de 2003 el Congreso modificó la Constitución, que ahora te hace responsable de que tu prójimo tenga una alimentación suficiente y de calidad, pagada por ti.

La moral altruista es un sistema ético que postula que lo único que justifica la existencia de un hombre es el servicio que proporciona a los demás, y que el auto-sacrificio es su virtud básica y obligación cardinal. De cada quién según su capacidad, a cada quién según su necesidad. La necesidad es la moneda de cuño corriente. Los que producen más deben sacrificarse por los que producen menos; y todos aquellos que producen algo, por los que no producen nada. Es inmoral producir riqueza y conservarla, pero sí es moral producirla y regalarla.

Si no es moral que tú conserves el producto de tu trabajo, ¿por qué sí es moral que otros lo reciban en regalo? La respuesta monstruosa es que los que reciben lo que tú produces no son inmorales, siempre y cuando no hayan trabajado para merecerlo, siempre y cuando sean incompetentes para merecer, incompetentes para darte algún valor a cambio; lo merecen por la sola condición de que no se lo hayan ganado.

Si tú tienes la habilidad para satisfacer tus necesidades, tu misma habilidad anula tu derecho a satisfacerlas. Pero si tienes alguna necesidad que no puedas satisfacer, eso te da derecho sobre lo que producen los demás.

Es muy fácil convencer a alguien de que sus fracasos y limitaciones no son responsabilidad de él, sino de la sociedad. Es fácil convencerle porque de ahí en adelante se siente con el derecho a delegar en los otros la solución a todos sus problemas. Si se afirma que una necesidad es un derecho, se promueve la ausencia, la flojera, la ignorancia, la apatía, la incompetencia, el sufrimiento, la enfermedad, la carencia, el cero.

El altruismo origina un orden social basado en que los incompetentes automáticamente se convierten en competentes para demandar los bienes de los demás. Los incompetentes automáticamente son competentes para elegir y votar por Filósofos-Reyes con poderes absolutos para mandar sobre negocios e industrias en las que, por méritos propios, no podrían ganarse el puesto de barrendero.

El altruismo declara que cualquier esfuerzo para el beneficio ajeno es bueno, pero inmoral si es para beneficio propio.

Tu naturaleza como ser humano es que tienes que trabajar para producir los bienes que requieres para vivir y para disfrutar de tu vida. Si te castigan por producir, y cuanto más produces, más te castigan; si trabajas, te esfuerzas y tienes éxito, todos los fracasados son tus dueños; si fracasas, cualquier hombre que triunfe es tu sirviente. Piensa ¿qué se promueve con semejante perversión? Equivale a una carrera en la que el último en llegar es el que merece la medalla. Dime, ¿cuánto esfuerzo crees que los competidores estarán dispuestos a realizar? En una economía con estas reglas, ¿cuánto esfuerzo crees que los productores estarán dispuestos a realizar?

Eso es lo que hace el altruismo: premia la necesidad, no la capacidad; premia la carencia, no la abundancia; premia al holgazán, no al trabajador.

Muchos hoy se quejan porque tienen que competir para ser el mejor. ¿Qué piensas del altruismo, un orden social que promueve que los hombres compitan no para ver quién es el mejor—sino para ver quién es el peor?

Al vivir en sociedad con otros hombres cuentas con el talento, el trabajo y la preparación de todos para inventar y producir satisfactores a tus necesidades que te serían imposibles si tuvieras que inventarlos y producirlos tú mismo. Al vivir en sociedad puedes adquirir automóviles, casas, medicamentos y un sin fin de cosas pagando sólo una pequeñísima fracción del costo de desarrollarlos. Los otros hombres de la sociedad hacen que tu vida sea incalculablemente más placentera y larga que si vivieras solo en una isla. Los demás hombres de la sociedad te son de enorme beneficio cuando todos son libres para intercambiar lo que producen, sin coerción.

¿Pero qué sucede cuando el valor de cambio es la necesidad y no capacidad? Si las necesidades de otros son obligaciones para ti, ¿qué sentirás cuando tu vecino te diga que su mujer espera otro hijo, cuya educación es tu responsabilidad? ¿Qué sentirás al ver que el hijo del vecino aprende a andar en bicicleta y corre el riesgo de romperse los dientes, cuya reparación será por tu cuenta? ¿Qué sentirás cuando el hijo de tu vecino avise que aspira a estudiar una carrera en el extranjero, pagada por ti? Lo que sentirás será odio por cada pareja que tenga un hijo, por cada escritor que escriba un libro que alguien necesite leer, por cada científico que invente un nuevo medicamento que alguien tarde o temprano necesitará.

El mismo Julio Frenk demuestra cómo la moralidad altruista logra infundir odio entre los hombres. La siguiente cita es parte de una conversación con el Sr. José Gutiérrez Vivó. Cito a Julio Frenk:

"Hemos ganado más en esperanza de vida en estos [últimos 60 años] que en toda la historia previa de la humanidad. Casi duplicamos la esperanza de vida. Pero en salud somos víctimas de nuestros éxitos. Ya nos acabamos las enfermedades baratas de prevenir, [...] Esos niños que antes se nos morían de un sarampión, de una diarrea, y que hoy sobreviven para volverse adultos y ahora tienen enfermedades mucho más caras que atender: el infarto, el cáncer, los problemas neurológicos, los problemas de salud mental, la diabetes [...] y a eso se añade una revolución científica que tenemos cada vez medicamentos más eficaces pero también costosos. [...] Un diabético estará años y años, una persona que sobrevive a un infarto vivirá años así. El cáncer, hoy pueden vivir muchos años las gentes. Se vuelven ya enfermedades crónicas que acompañan a una persona durante toda su vida. Y eso está generando una presión financiera enorme. Parte del propósito [del Seguro Popular] es ir en un esquema gradual, sostenible y fiscalmente responsable, ir elevando de una manera progresiva el financiamiento público en salud [...]."

Dicho en otras palabras: los adultos enfermos sobreviven muchos años gracias a nuevos medicamentos caros que tú debes pagar vía impuestos. Tus impuestos subirán cada vez que se invente un nuevo medicamento. Conclusión: lo que te conviene es que las demás personas se mueran mientras son niños, porque si llegan a adultos te costarán aún más.

¿Tú creías que la moral del altruismo era sinónimo de benevolencia? No, la moral altruista hace que la benevolencia sea imposible, porque al ver que los demás tienen derecho a lo tuyo y que sus intereses siempre vienen antes que los tuyos, lo único que podrás sentir por los demás será miedo y odio, porque su mera existencia pone en peligro tu vida y tu felicidad. Ni el mismo Satanás pudo haber ideado un mejor sistema para provocar odio entre los hombres.

"Hay un principio muy básico de justicia cuando se habla de financiar la salud. Hay que aportar según mi capacidad y recibir según mi necesidad de salud" –agrega Julio Frenk.

Si el hombre debe producir los bienes que necesita para vivir y gozar de su vida, todo divorcio entre productor y beneficiario implica la injusticia de sacrificar a unos hombres en aras de otros, implica sacrificar a los aptos en aras de los no aptos, los productores en aras de los que no producen.

Con la moral altruista, lo primero que aprendes es que la moral es tu enemiga: lo único que te brinda es renunciación, sacrificio, pérdida y obligación; y entre más te sacrificas, más te exige. Te da a elegir entre gozar tu vida o ser moral, y terminas ante la tarea imposible de tratar de gozar de tu vida sabiendo que eres un ser inmoral.

Muy pocas personas aceptan esta moralidad con todas sus implicaciones, pero te aseguro que nuestros gobernantes si te la están tratando de aplicar. Cito a Gil Díaz: "Los empresarios dicen que los impuestos interfieren con sus planes. Pues sí, así son los impuestos."

La necesidad de los otros, de cualquiera que no seas tú, siempre estará por encima de tus intereses y de tus aspiraciones: al demonio con tus planes, los otros están primero.

Nunca en la historia de la humanidad alguien ha podido justificar esta injusticia con argumentos de este mundo. Quien afirma que el altruismo te abre las puertas del cielo, no está defendiendo tu vida en este mundo: te está preparando para la muerte.

¿Dices que esta visión de las cosas se da tanto en México como en otros países? Tienes razón. Y notarás que los países son pobres en la medida en que enarbolan la filosofía de Platón y la moral altruista. ¿Esta visión de las cosas te parece perversa? Lo es. Sólo una filosofía así de perversa es capaz de mantener en desgracia a miles de millones de seres humanos. Así de poderosa es la filosofía.

Un derecho no es legítimo si requiere que los derechos de otro sean violados. Todos tenemos el derecho a comprar el pan al panadero, pero no el derecho de apropiarnos de su pan sólo porque tenemos hambre.

Si la necesidad es el único mérito necesario para que el gobierno nos colme de satisfactores, podremos sufrir mil reformas fiscales que incrementen los impuestos, y aún así no alcanzará para todo lo que cualquiera pueda necesitar. Entre 2001 y 2006, el gobierno incrementó los recursos para comunidades indígenas de 13,289 millones a 27,484 millones. Ante esto, Francisco Gil Díaz aseguró que los logros no son suficientes si se contrastan con las necesidades que existen.

El producir cuesta trabajo. Si el repartir y necesitar no cuestan trabajo, las necesidades serán infinitas.

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CAPÍTULO 6

 

La Democracia Mal Entendida

 

Los políticos argumentan que ellos fueron electos democráticamente por la mayoría, que la mayoría delegó en ellos el derecho a confiscar el producto de tu trabajo. Falso: nadie puede delegar un derecho que no tiene.

Si los políticos violan tus derechos, te es igual si llegaron al poder por la fuerza o por el voto popular. Te es igual que tu dictador sea uno o cien millones. Tus derechos son violados de igual manera. Aunque el robo por el gobierno se vista de mandato popular, sigue siendo robo.

El gobierno deber ser elegido democráticamente, pero debe ser como un robot estrictamente limitado por tus derechos individuales. A esta forma de gobierno no se le llama democracia, se le llama República Limitada; limitada precisamente por los derechos individuales de los ciudadanos. Hoy, el poder del gobierno de México no tiene límites. Nuestra constitución permite la modificación de sus preceptos por mero voto popular, en consecuencia, el voto popular es la ley suprema. México no es un país de leyes, es un país de hombres que se sienten Filósofos-Reyes que cambian o conservan las leyes a su conveniencia. Por eso, nuestra Constitución ha sido modificada más de 406 veces.

 

La democracia no es otra cosa que dos lobos y un borrego votando sobre lo que cenarán ese día. La democracia justificó que los ciudadanos de Atenas votaron para ejecutar a Sócrates, que Hitler llegara al poder.

Uno de los derechos que tienen los hombres libres es el de poder votar por aquellos que se encargarán de los asuntos del Estado, pero nadie puede considerarse libre simplemente porque tiene derecho a votar. Hasta en Cuba se puede votar. Una democracia no es un sistema de libertad, es una forma de tiranía: la tiranía de la mayoría.

Por favor no pienses que esto es novedad para los políticos mexicanos. El hecho de que una democracia es una forma de tiranía es algo que se identificó desde mediados del Siglo 18. Pero nuestros políticos se siguen apoyando en el mandato por elección popular para privarte de lo tuyo y para restringir tus derechos individuales. A ellos no les preocupa comportarse moralmente, lo único que les interesa es ser Filósofos-Reyes.

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CAPÍTULO 7

 

Los Incompetentes

 

López Obrador,… el socialista.

 

En su libro "Un Proyecto Alternativo de Nación", López Obrador hace 63 referencias, directas e indirectas, a su pretensión de repartir lo que produces con tu trabajo. En contraste, menciona solamente una vez el concepto de "garantías Individuales", y en la misma oración le quita toda justificación.

Al referirse a la pensión universal para adultos mayores, López Obrador declara que "Es una conquista, ya es un derecho adquirido, va a ser muy difícil que se derogue la ley de Adultos Mayores".

La pensión para adultos mayores es un derecho ilegítimo inventado e impuesto por decreto por López Obrador. Mientras que Vicente Fox se escuda diciendo que la necesidad justifica los derechos, López Obrador inventa derechos aunque no haya necesidad; por eso paga la pensión a todos los adultos mayores, sean ricos o pobres. El dinero que reparte López Obrador no está relacionado con el bienestar de los pobres, sino con el ego de López Obrador. Él es mucho más hábil que Vicente Fox para inventar derechos ilegítimos.

No desaprovecha oportunidad para reafirmar otros derechos ilegítimos: "Ese Estado igualitario y fraterno debe hacer efectivo el derecho constitucional a la alimentación, al trabajo, a un salario justo, a la salud, a la educación, a la cultura y el derecho a la vivienda. A esto es a lo que nos referimos cuando hablamos de patria para todos."

López Obrador rechazó aceptar que el Seguro Popular fuera válido en el Distrito Federal porque no está de acuerdo en que una familia pague monto alguno por servicios médicos, ni siquiera $20 pesos al mes. Pero para brindarle gratis ese servicio a una familia, le tiene que cobrar los $8,000 pesos que cuesta ese servicio a otra familia, que no recibe nada a cambio.

Afirma que "proponemos convertir a la construcción de vivienda en una factor estratégico para el desarrollo del país". Si López Obrador conociera cuando menos los fundamentos de la ciencia económica, sabría que la construcción de vivienda frena el desarrollo económico, no lo fomenta. Pero para él cualquier quimera es válida para lograr su sueño: convertirse en Filósofo-Rey.

Cuando López Obrador usa palabras como "chachalaca" o salidas como "lo que diga mi dedito", no es que esté haciendo payasadas, es que su nivel cultural no le permite hablar con más precisión. Es el mismo fenómeno que Hugo Chávez, cuando le advierte a Vicente Fox que no se meta con él "porque sale espinado".

López Obrador es un socialista, en consecuencia, busca concentrar los controles económicos y políticos en el Estado para reducir tu libertad. A eso se debe que rechace la privatización de la industria eléctrica y del petróleo. Pero, ¿qué significa que no la privatizará? Pues simplemente que te prohíbe dedicarte a una de esas industrias, a menos de que trabajes bajo las órdenes de él; él es el Filósofo-Rey. 

Todos los mexicanos ahora sabemos que el subcomandante Marcos, y su EZLN, son enemigos de la libertad, de la libre empresa y de la propiedad privada; cosa que ha repetido durante 12 años. López Obrador confiesa su verdadera ideología e intenciones afirmando públicamente que las diferencias entre el proyecto de izquierda del subcomandante Marcos y el suyo [AMLO], es que el EZLN eligió la vía armada y el PRD la vía política-electoral para luchar por el cambio en México. "En la izquierda tampoco hay un pensamiento único", dijo. "Yo no tengo ninguna diferencia [con Marcos], lo que sucede es que nosotros estamos impulsando un movimiento por la vía político-electoral." "Él [Marcos] ha considerado que los cambios pueden darse sin transitar por la vía electoral construyendo el poder desde abajo, con la participación de la gente, son visiones y yo respeto mucho esa opinión", confiesa López Obrador.

Como describe el historiador Enrique Krauze, López Obrador—siendo Jefe de Gobierno—conservaba en el anexo a su despacho los objetos de su culto personal; entre ellos, una foto de López Obrador saludando al "subcomandante Marcos". Otro de los objetos era una imagen de Salvador Allende, el presidente chileno que destrozó la economía de Chile. Estos son sus héroes, estas son las figuras que admira. 

¿Recuerdas la monumental marcha en la Ciudad de México organizada por los ciudadanos en reclamo por la creciente inseguridad? López Obrador se quejó de que era una agresión contra él organizada por los pirrurris. Desprecia al individuo que se esfuerza, que trabaja duro, que estudia, que ahorra, que no quiere que lo asalten en la calle; porque ese es un pirrurris.

López Obrador afirma que los políticos de izquierda, como él, son buenos para distribuir el ingreso, pero no saben cómo producir riqueza. Que los empresarios son buenos para producirla, pero no saben o no quieren repartirla.

A buen escuchador, pocas palabras.

Para llegar a la presidencia, López Obrador cuenta con el apoyo de muchos ciudadanos. Como decía George Bernard Shaw, "un gobierno que le roba a Juan para darle a Pedro, siempre contará con el apoyo de Pedro".

López Obrador es un peligro para México, para tu seguridad, para tu patrimonio y para tus derechos. No podemos permitir que López Obrador sea presidente.


Patricia Mercado,…

el derecho hasta… ¡al amor!

 

Como representante de la izquierda, esta Filósofa-Reina no se quiere quedar atrás en otorgar—por decreto—derechos ilegítimos.

La Declaración de Principios de su partido, Alternativa Socialdemócrata y Campesina dice que "Creemos en la vida buena como la posibilidad de ser y tener; es el derecho al empleo, a la seguridad social y económica, a la educación, alimentación, salud, a la tierra, a la independencia, a la libertad, a la diferencia, a la justicia, al tiempo libre, al amor." [Sí, derecho al amor, ¿suministrado por quién?]

"Reafirmamos que la educación pública debe ser universal, laica y gratuita. Esto es obligación del Estado." [¿Obligación del Estado? Si el estado no produce nada, lo que ella hará será obligar a unos para que paguen la educación de los hijos de otros].

"Nos comprometemos con el rescate, preservación y promoción de todas las manifestaciones artísticas de la nación…" [El Estado también usará los recursos del ciudadano para preservar y promover las manifestaciones artísticas de la nación; manifestaciones que el ciudadano no desea comprar, por eso Patricia Mercado se compromete a preservarlas y promoverlas, a pesar de que los ciudadanos tengan otros planes para su dinero].

"Consideramos que la seguridad social es un derecho inalienable de toda persona y es parte esencial de la política social del Estado, por lo que no puede delegar la responsabilidad fundamental a los particulares, ni se puede reducir al asistencialismo y al voluntarismo." [Olvídate de asistir a otro por tu propia voluntad, Patricia Mercado te obligará, usando la fuerza del Estado para privarte del producto de trabajo y entregarlo a otros.]

"Los medios de comunicación son agentes activos en la construcción de la opinión pública. Sus mensajes, más allá de los hechos, conforman representaciones sociales de la realidad. Queremos medios plurales, laicos y democráticos que asuman su responsabilidad social, jurídica, educativa y política frente al interés público. Como partido nos comprometemos con la democratización, regulación y vigilancia permanente y reivindicamos la función social de los medios, orientada por una visión objetiva, profesional y ética de los informadores." [Está hablando de "regular y vigilar" a los medios de difusión. Al demonio con la libertad de expresión, el Estado regulará los medios de difusión].

En el Programa de Acción de su partido, dice:

Desarrollo Económico: "Impulsar un Estado que no renuncie a su responsabilidad de promover y regular decididamente el desarrollo nacional…" [O sea, el Estado es el rector de la economía. ¿Qué tú tienes unos planes propios, que quieres segur tu propio camino y aplicar tu propio criterio? Lástima, a Patricia Mercado le gusta ser Filósofa-Reina: ella tiene otros planes para ti.]

"Procurar una reforma fiscal que se sustente en el principio de la progresividad, para que ésta no sea una carga para los menos favorecidos; buscando que se impidan la evasión y la elusión de impuestos por quienes más ingreso y riqueza poseen, consolidando un sistema fiscal eficiente y justo." [Un sistema fiscal progresivo es aquel que le quita más al que más produce, y entre más produce, más se le quita. Castiga al hombre trabajador y productivo, por ser trabajador y productivo; esto es lo que Patricia Mercado considera justo.]

"Impulsar el fortalecimiento de las finanzas públicas a fin de que el Estado pueda cumplir con los objetivos del desarrollo nacional." [Forma rebuscada de decir que va a incrementar los impuestos.]

En el apartado de Desarrollo Social: "Insistir en la necesidad de lograr la universalización de la política social, que garantice a todas las personas el goce y uso pleno de sus derechos sociales contemplados en la Constitución, como son la educación, la salud, la vivienda, empleo y la seguridad social…." "Garantizar un sistema de salud que sirva a todos, donde las familias, independientemente de su condición económica y laboral, puedan tener acceso a un servicio y atención médica suficiente, oportuna y digna." Apoyar el fomento a una vivienda digna, como derecho fundamental de los mexicanos.

No creo que requiera más comentario.


Roberto Madrazo,…

el mentiroso. Con tal de ser

presidente, promete todo a todos.

 

Jesús Silva-Herzog Márquez lo define bien: "Madrazo creyó que podía dirigir un partido opositor con la misma ambigüedad ideológica con la que se condujo el partido hegemónico. Ni izquierda ni derecha, sino todo lo contrario. Promotor de una reforma y estorbo de la misma. Obstáculo y cooperación según el viento de los intereses inmediatos. … Roberto Madrazo sólo puede presumir un historial de crudo oportunismo o, si se le mira desde el mirador moral, una cadena de traiciones."

Madrazo se reúne con empresarios y promete un ambiente propicio para la creación de empresas. Se reúne con sindicatos y afirma que "Queremos un movimiento sindical fuerte, que mantenga el derecho de huelga, que es una conquista irrenunciable de los trabajadores de México". La huelga, como se aplica en México, es el peor azote—no sólo para las empresas—sino también para los trabajadores sindicalizados.

Esta es la postura del PRI en general. Beatriz Paredes encarna esta misma postura priísta. En un discurso ante economistas de la UNAM, sabedora de que éstos son mayoritariamente marxistas, se pronunció como decidida marxista. Dos semanas después, en discurso ante el Club Rotario de la Ciudad de México, se declaró férrea defensora de la libre empresa.

El objetivo de Madrazo en particular, y del PRI en general, es el poder. Madrazo cree que lo obtendrá prometiendo todo a todos. Ya en el poder,… bueno,….pues eran….promesas.    

Esa es la esencia explícita del PRI: la falta de principios. ¿Qué hará Roberto Madrazo en la presidencia? No hay manera de adivinarlo. Pero hay algo que todos sabemos: se parecerá al sexenio de Carlos Salinas, o al de López Portillo, o al de Miguel de la Madrid, o al de…

Si los mexicanos volvemos a permitir una presidencia priísta, la historia nos recordará como los necios que, a pesar de 70 años de engaños y explotación, nunca aprendimos la lección.


Roberto Campa,…

Como buen ex-priísta,

habla como priísta.

 

En los principios de Nueva Alianza, partido que lo postula, dice que "Sabemos que en las relaciones sociales debe existir una redistribución equitativa de los recursos materiales". [Nuestra vieja conocida, la redistribución equitativa: a quien según sus necesidades, de cada quien según sus capacidades.]

"El partido impulsará una reforma fiscal que tenga como centro de sus acciones la transparencia, descentralización y eficacia de sistema hacendario. Con la cual se logre el fortalecimiento de las finanzas públicas federales, estatales y municipales y así garantizar la capacidad económica del gobierno para impulsar políticas sociales que disminuyan las brechas de desigualdad existentes ente los sectores de la sociedad mexicana." [Una reforma fiscal para que el Estado tenga más para gastar. ¿En qué? Para disminuir las brechas… a cada quien según sus necesidades, de cada quién según sus capacidades. En esas condiciones, ¿Por qué seguirá produciendo el hombre productivo? A los integrantes del Partido Nueva Alianza ni siquiera se les ocurrió la pregunta.]

Quizá el testimonio más claro de la postura de este partido provenga de declaraciones pasadas del verdadero poder que lo respalda, Elba Ester Gordillo, en su responsabilidad como coordinadora de los diputados priístas. Lee con atención: "Por cada peso que no se paga de IVA en medicinas, el 10% de la población más rica de México obtiene 26 centavos, mientras que los 10 millones de mexicanos más pobres sólo obtienen tres centavos. México es un país más injusto y más desigual por cada peso que no se recauda por este impuesto." [...] "La exención de impuestos beneficia por igual a ricos y a pobres, sólo que los sectores de alto ingreso son los que más consumen y por lo tanto los principales beneficiados por cada producto que no paga IVA."

En otras palabras, si no hay impuesto que pagar, te estás quedando con lo que le pertenece al Estado. ¿Qué es lo que le pertenece al Estado? Todo lo que no has pagado como impuesto—esto es, todo lo que tienes.

La Pareja Presidencial: Roberto Campa y Elba Ester Gordillo. ¿Habrá peor pesadilla?

 

 


Felipe Calderón,…

El peor de todos.

 

"¡El pago va por cuenta mía!" gritaba Calderón, refiriéndose a que él pagará las cuotas obrero-patronales del IMSS durante el primer año que cotice un trabajador joven. Fíjate en la treta: él defiende al IMSS, que obliga a todo trabajador a pagar cuotas si desea trabajar. Como Calderón no va a sacar dinero de su bolsillo para pagarle al IMSS, simplemente te quitará a ti para pagar las cuotas de otros, cuotas que pagarás, por ley, para que esos otros reciban un servicio médico famoso por ser pésimo.   

Calderón afirma que continuará fomentando la construcción de vivienda porque "es un éxito de la política económica que tiene que ver con la estabilidad macroeconómica" y será "una política de Estado" concebida para detonar el desarrollo regional.

Esta declaración es una muestra de ignorancia en economía si la hace López Obrador, pero se convierte en majadería vergonzosa en la boca de Felipe Calderón, quien dice tener estudios de maestría en Economía en el ITAM y de maestría en Administración Pública en Harvard. El fomento a la construcción de vivienda frena la economía, de ninguna manera detona el desarrollo. Hasta el ama de casa más modesta sabe que su economía no será mejor si incrementa el consumo de su familia.

Muchos países, como Finlandia, generan enorme riqueza explotando racionalmente sus bosques. Siembran árboles que crecen para producir madera, por eso el bosque es abundante en Finlandia. Debido al favorable clima mexicano, los árboles aquí crecen cinco veces más rápidamente que en Finlandia. Los mexicanos deberíamos ser enormemente ricos si explotáramos racionalmente nuestros bosques.

¿Qué planea hacer Calderón con los bosques? "A la gente que vive ahí, [en los bosques] que tenga un ingreso por habitar el bosque,…que la gente tenga un ingreso mayor [que el devengado por el maíz] que nos permita recuperar los bosques."

En otras palabras, los bosques—que en Finlandia son fuente de riqueza—en México serán como vacas sagradas, cuidados por veladores a sueldo, sueldo que pagarás tú vía impuestos.

La solución—no sólo para evitar mayor pérdida de bosques, sino para recuperarlos con creces—es que el gobierno saque las manos de la industria forestal y deje de estorbar a los ciudadanos que sabemos que el bosque debe ser un negocio productivo, que nos conviene plantar árboles para luego cosecharlos y plantar aún más, como en Finlandia; y que el cuidar los bosques es una función propia del dueño del bosque, no de veladores a sueldo contratados por Calderón para evitar que el bosque sea explotado.

El bosque, que en Finlandia es fuente de riqueza, Calderón—por decreto—promete convertirlo en un barril sin fondo que lejos de producir, consumirá tus recursos.    

Agregando torpeza a su ignorancia, se compromete a mantener como áreas naturales protegidas el 15% del territorio nacional. Traducción: a los mexicanos se nos prohíbe mejorar, cultivar y producir en el 15% de nuestro territorio. ¿Por qué? Porque eso de "áreas protegidas" le suena bien a Calderón, aunque no entienda las implicaciones.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es la causa fundamental de que la calidad de la educación pública en México sea pésima. Felipe Calderón y dicho sindicato "confirmaron su alianza política" el 27 de mayo de 2006. Esta es la mejor garantía de que la educación en México seguirá siendo deplorable.

En cuanto al Seguro Popular, José Ángel Córdova, presidente de la comisión de salud de la Cámara de Diputados, se ufana de que "el 93% de las personas inscritas al Seguro Popular no pagan nada". Calderón promete continuar con "las cosas buenas que hizo el Presidente Fox". Así, aseguró que mantendrá los programas Oportunidades, Procampo y el Seguro Popular. ¿Desapruebas el desempeño de Vicente Fox y comprendes la injusticia inherente al Seguro Popular? Preocúpate, Calderón afirma que "El cambio va a seguir, pero quiero ir más allá de lo que ha hecho Vicente Fox."

Calderón quiere recaudar más en impuestos. El lema de su campaña política es: "tendré mano firme. Poca duda queda de que será el ciudadano productivo el que sienta esa "mano firme". Refiriéndose a los impuestos, afirma que "Tenemos que cambiar a un sistema que le dé competitividad al país, que le dé mayores ingresos al Estado y que vaya con el propósito de generar que muchos paguen poco". Le importa poco que el dinero que recauda el gobierno reduce la capacidad productiva de los mexicanos, que lo que gasta el gobierno en sólo un año alcanza para construir un cinturón de casas que le da la vuelta a todo el Globo Terráqueo: el quiere recaudar más y gastar más. El Filósofo-Rey así lo quiere.

 La religión determina algunas de las posturas Felipe Calderón, posturas que tienen un impacto directo en la vida de los mexicanos; por ejemplo: el aborto. Comentando a Carlos María Abascal—Secretario de Gobernación del PAN—Jesús Silva-Herzog Márquez afirma que él insiste en que la democracia liberal es una inmoralidad, un engaño, una coartada de tiranos. … "está convencido de que el Estado debe ser el brazo temporal de su iglesia." … "el poder político debe disciplinarse siempre frente a los dictados de la Iglesia."

Felipe Calderón es muy religioso, incluso es Vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC) desde 1998.

Y agrega Jesús Silva-Herzog Márquez "¿El estado laico está a salvo? Sí, como el ratón en boca del gato."

¿Por qué Felipe Calderón es el peor de los candidatos?

Volvamos a las definiciones de Socialismo y de Fascismo, que son sólo dos variantes del Estatismo:

Estatismo—Es el principio o política de concentrar gran parte de los controles económicos y políticos en el Estado a costa de la libertad individual.

Socialismo—Es una teoría o sistema de organización social que postula la propiedad de los medios de producción en la comunidad como un todo.

Fascismo—Un sistema de gobierno con fuerte poder centralizado que controla los ámbitos de la nación [industrial, comercial, etc.]

El socialismo niega la propiedad privada, mientras que el fascismo permite la propiedad privada, pero transfiere su control al gobierno.

Mientras que Patricia Mercado, López Obrador y Madrazo defienden el socialismo, Calderón deja claro que él prefiere el Fascismo. Como ejemplo explícito, observa su postura con relación a la inversión privada en sector eléctrico. Cito a Felipe Calderón: "Queda claro que al reformar el sector [eléctrico] deben cumplirse ciertas premisas básicas tales como preservar y consolidar la soberanía nacional y la rectoría del Estado. [...] "Los segmentos de transmisión y distribución […] permanecerán bajo la propiedad del Estado" [y] "será necesario fortalecer la Comisión Reguladora de Energía en sus funciones de supervisión y regulación."

El Socialismo es un sistema más honesto que el Fascismo que postula Calderón. Es cierto que ambos son deplorables porque ambos niegan los derechos del individuo y lo subordinan al poder del gobierno; pero en el Socialismo, el Estado se hace responsable de su fracaso; mientras que en el Fascismo, el Estado sólo cosecha los beneficios del control que ejerce sobre el ciudadano productivo, y le carga a él la culpa del fracaso. Los particulares conservan la responsabilidad de la propiedad, sin ninguno de los privilegios que debe dar la propiedad; mientras que el gobierno recibe todos los privilegios, sin ninguna responsabilidad.

Felipe Calderón eligió a Josefina Vázquez Mota para la coordinación de su campaña política. La postura de ella es una de las más radicales contra el individuo productivo. Cito A Josefina Vázquez Mota: "A la mano invisible del mercado hay que sumar ahora la mano visible de un Estado responsable que trabaje con principios democráticos y de justicia. La necesidad de cruzar forzosamente las decisiones económicas con la política social, pues de lo contrario, advirtió, las acciones que deberían ser de justicia, se convierten en meros actos de caridad." Traducción: ella desprecia la ayuda voluntaria que brindes a otros, es un mero acto de caridad. El Estado te quitará por la fuerza para darles a otros. Esta señora es veneno puro para tus derechos; Calderón lo sabe, y la incorpora a su equipo político.

Felipe Calderón es el pero de todos.

 

***************

 

¿Y qué de tus derechos individuales? Ninguno de los incompetentes siquiera los entiende.

¿Sientes la obligación de votar por alguien? Nadie está obligado a votar por aquél que quiere ser su verdugo. 

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CAPÍTULO 8

 

¿Qué es la Izquierda

y qué la Derecha?

 

Alberto Núñez Esteva, Presidente de la Coparmex, pidió a López obrador que definiera qué tipo de izquierda representa su candidatura presidencial. "Nosotros", afirmó, "no le tenemos temor alguno de que pueda venir un gobierno de izquierda, bienvenido, siempre y cuando definamos de qué izquierda se trata, porque izquierdas hay muchas."

Es evidente que el Presidente de la Coparmex no sabe lo que es la Izquierda y, como corolario, tampoco sabe lo que es la Derecha.

La única manera que existe para violar el derecho legítimo de alguien es obligándole a actuar—por la fuerza—contra su voluntad. La libertad es el derecho del individuo para actuar sin que otros—en especial el gobierno—lo obliguen y limiten por la fuerza. La única obligación que tiene el individuo es la de no iniciar el uso la fuerza contra otra persona, recurriendo a ésta sólo en represalia—en legítima defensa propia—contra aquél que la inició en su contra.

¿Es cada individuo soberano para definir lo que hace con el producto de su trabajo? ¿Para controlar su propia vida? ¿Para dedicarse a la actividad productiva que prefiera: electricidad, petróleo o cualquier otra? ¿Para comprar lo que desea a otro que se lo quiera vender al precio acordado, en el país o en el extranjero?

¿Es el individuo dueño de su vida y de lo que hace con ella,…. o es la sociedad, el Estado o la Nación los que pueden disponer de su vida y del producto de su trabajo? ¿Es el individuo libre, o tiene dueños que pueden disponer del él y limitarlo cómo gusten?

La Izquierda afirma que el individuo es propiedad de la sociedad, y como el Estado es el "vocero" de la sociedad, el Estado puede disponer de los ingresos y de la libertad del individuo cómo juzgue conveniente.

La Derecha afirma que el individuo es libre y dueño de su propia vida. En consecuencia, tiene el derecho a fomentarla y a vivirla lo mejor que pueda.

López Obrador y Patricia Mercado son de Izquierda. Madrazo y Campa son fundamentalmente de Izquierda, ligeramente influenciados por la Derecha.

A pesar de que al PAN se le considera como un partido de Derecha, Felipe Calderón, como demuestro en capítulos anteriores—está lejos de ser respetuoso de los derechos individuales, e impulsa una política en la que  individuo debe ser sacrificado por el bien de los otros. Felipe Calderón es un hombre de izquierda. Si te queda alguna duda sobre esto, por favor vuelve a leer en el capítulo anterior el apartado sobre Felipe Calderón.   

Sólo hay dos posturas posibles: se respeto el derecho del individuo a conducir su propia vida, o se le niega: Derecha o Izquierda. La Izquierda puede presentarse diluida—esto es, menos tóxica—cuando acepta en parte elementos e libertad. A esto se le llama economía mixta. Pero al diluirla no se convierte en diferente, en otra cosa, en buena; por el mismo motivo que al diluir arsénico éste no se convierte en alimento.

Don Alberto Núñez Esteva no debe declarar—no como Presidente de Coparmex—que la Izquierda es bienvenida; por el mismo motivo que no le agrega arsénico a su comida, aunque esté diluido. 

La economía mixta es un sistema inherentemente inestable que siempre resbala hacia un mayor poder del Estado. Esto se debe a que el supuesto derecho del Estado para controlar la vida del individuo ya está inserto en las entrañas de una economía mixta. Como decía al respecto Ayn Rand: "En una lucha entre la comida y el veneno, sólo la muerte sale ganando".   

En resumen, todos los candidatos comparten la ideología de la Izquierda, que niega que tú tengas el derecho a vivir tu propia vida sin que el estado te limite y te robe lo que produces para entregarlo a otros.

No podemos permitir que alguno de estos personajes sea el próximo Filósofo-Rey.

¿Qué te propongo? Por favor lee el próximo—y último—capítulo.

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CAPÍTULO 9

 

Te Propongo Que…

 

El común denominador de los países pobres es que no tienen la libertad para trabajar y producir. El gobierno nos estorba, nos roba lo poco que nos permite producir y luego se sorprende por la falta de crecimiento.

Los seres humanos han sido siempre pobres. Hoy, después de la Revolución Industrial y de la Ilustración, hay unos pocos hombres, pocos como porcentaje del total, con la visión y el talento para crear riqueza para todos los que están dispuestos a comerciar con ellos en plena libertad. Nuestro gobierno ahuyenta a esos hombres, y se sorprende porque México no crece.

Para un hombre sencillo en una isla desierta, ¿qué determina el valor de su trabajo? Entre menos hábil sea su mente, menos producirá con su trabajo físico—y se pasará el resto de su vida en una sola rutina recogiendo una precaria cosecha o cazando con un primitivo arco, incapaz de pensar en una mejor manera de hacer las cosas. Cuando vive en una sociedad de hombres racionales, en la que todos están en libertad para comerciar, se beneficia con una ventaja incalculable, ya que el valor material de su trabajo está determinado no sólo por su esfuerzo intelectual, sino por el de las mentes de los hombres más brillantes que existen a su derredor.

Una sociedad de hombres racionales le permite a quién no tiene nada más que su trabajo físico, el aprovechar todo el talento y la capacidad creativa de inventores y empresarios para incrementar exponencialmente su productividad y sus ingresos, cosa que le sería imposible en una isla desierta. La superior inteligencia y habilidad de otros no son una amenaza para el hombre sencillo, son su mayor oportunidad para progresar.

Es cierto que hay que acabar con la pobreza. Pero la pobreza es simplemente la falta de riqueza. La riqueza se produce con trabajo y esfuerzo. El esfuerzo sólo es posible para el hombre que trabaja con el incentivo de que el fruto de su trabajo será para beneficio propio y de su familia; no para que el gobierno lo confisque. ¿Te preguntas por qué no intentamos convencer al hombre inteligente y productivo de que se esfuerce sin buscar su propio beneficio? ¿Con qué argumento piensas convencerle, le dirás que cuando muera se irá al cielo?

Es cierto que en México hay enormes fortunas mal habidas de políticos y de sus cómplices que han robado y entorpecido el desarrollo. Éstos deben ser castigados y los botines recuperados. Cuando Julio Frenk dice que "La máxima hoy es que los ricos sean pocos", no aclara si los pocos ricos a conservar deben ser los hombres productivos o los ladrones, porque no conoce la diferencia. Implícitamente, Julio Frenk repite, al igual que lo hacía Carlos Marx, que el robo es la fuente de toda riqueza.

Los corazones, al igual que los cerebros y los capitales, van a donde se les aprecia. En México, el gobierno castiga y ahuyenta al talento y al capital. Si se incrementa el costo de ser un hombre productivo, habrá pocos hombres productivos. Si se incrementa aún más, no quedará ninguno.

El problema principal de México no es su falta de crecimiento, el problema es que nuestros gobernantes no nos dejan producir. La falta de crecimiento es sólo uno de los síntomas de la perniciosa infección que está destruyendo todo afán por salir adelante, todo afán de trabajo y de esfuerzo personal. Cuando la producción de todos es arrojada en una olla, para que luego Calderón, López Obrador, Madrazo, Mercado o Campa repartan la sopa, entregando a cada quien según sus necesidades, hasta el más tonto aprenderá que sus necesidades son más importantes que su esfuerzo. Estos Filósofos-Reyes podrán evadir la realidad, pero nunca podrán evadir las consecuencias de evadir la realidad.

Ante un gobierno que los limita y los despoja del fruto de su trabajo, los hombres con dignidad están huyendo a países con gobiernos menos inmorales. No están dispuestos a convertirse en vacas lecheras que el Filósofo-Rey ordeña. Uno a uno huyen, pronto sólo quedarán los hombres de necesidad, pero ningún hombre de habilidad. Véase Cuba como ejemplo.

Reto a cualquiera a que demuestre qué inspiración ilumina sólo a los burócratas y no a los ciudadanos productivos. Reto a cualquiera a que demuestre que uno de nosotros, por el sólo hecho de convertirse en burócrata, adquiere talentos que le son negados antes de convertirse en burócrata. Los Filósofos-Reyes afirman que sólo ellos poseen la sabiduría para gastar e invertir nuestros recursos. Los ciudadanos productivos somos buenos para producir, pero no para gastar e invertir. Somos buenos para comprar y alimentar la vaca, pero sólo ellos la saben ordeñar. Cualquier idiota es capaz de gastar cantidades infinitas de riqueza. Sólo el hombre productivo sabe lo difícil que es crearla.

México está desperdiciando una oportunidad excepcional. Mientras muchos países siguen el camino de castigar al hombre productivo, inmensos capitales e incontables cerebros buscan un país donde sus derechos sean inalienables, buscan santuario para el ser humano. Buscan un rincón en el mundo donde tengan la certeza de que lo suyo es suyo, sin peros y sin condiciones. Muchos acuden a China, que lejos está del ideal.

El capital fluye a los países más productivos, que es donde hay más libertad para producir. Hace un siglo, la productividad de un país dependía de factores naturales, como la ubicación de las minas de carbón o la cercanía al mar. Hoy, la productividad es un producto humano. Depende de la libertad para producir y de la certeza de que lo producido no será robado. México no es competitivo por culpa de nuestro gobierno.

Y no es que nuestros políticos desconozcan esto. El mismo Francisco Gil Díaz lo dice así: "Una economía de mercado se basa en los derechos a la propiedad privada. Dado que las personas responden a incentivos, en un entorno en el que los derechos de propiedad son respetados, millones de esfuerzos individuales se combinarán y emanarán de las compañías para producir prosperidad."

Bien dicho. Pero Francisco Gil Díaz piensa que puede respetar los derechos de propiedad y al mismo tiempo impulsar con toda su alma una reforma fiscal confiscatoria de la propiedad privada. Un psiquiatra diría que Gil Díaz es esquizofrénico.

En una empresa, el dueño decide cómo invierte su capital y ordena a sus empleados. México no es una empresa de Felipe Calderón, de Madrazo o de López Obrador. México está formado por individuos dueños de su propio patrimonio. Cuando estos políticos afirman que tienen el derecho a decidir qué funciones productivas nos permitirán realizar, lo que en realidad afirman es que son dueños del país, y nosotros sus empleados.

Una empresa se administra; un país de esclavos se administra; un país de hombres libres no se administra, se gobierna. Gobernar un país consiste en defender los derechos de los pobladores. Se requiere una policía que combata a los delincuentes, un ejército que proteja contra amenazas externas, y un sistema de cortes para administrar la justicia. Para eso, y sólo para eso, los hombres libres necesitamos un gobierno.

La única manera de violar tus derechos es recurriendo a la coerción. Sólo por la fuerza se te puede obligar a ceder tus bienes o se te puede prohibir que actúes según tu propio criterio. Aquel que recurre a la fuerza y viola tus derechos es un delincuente. Pero no puedes hacer justicia por propia mano. El resultado sería la anarquía, que a nadie conviene. El gobierno es la institución en la que podemos delegar nuestro derecho a la legítima defensa, sujetando a leyes objetivas el uso de la fuerza para usarla sólo como represalia contra los delincuentes.

Los mexicanos no nos merecemos más atrocidades como las que Calderón, Madrazo y López Obrador nos quieren propinar. Un hombre puede decir que es libre sólo cuando está seguro de que otros, incluyendo a los gobernantes, no inician el uso de la fuerza contra él, coartando así su libertad.

Calderón, Madrazo y López recurren a la filosofía de Platón y a la resultante moral altruista. En lugar de protegerte contra los delincuentes, fomentan la coerción física contra ti, tratándote como un animal de sacrificio carente de derechos.

El gobierno de México—que tú financias—es tu peor enemigo. Las armas que le diste para defenderte, ahora las voltea contra ti, que por ley estás desarmado. En lugar de protegerte, te prohíbe, te limita, te despoja de lo que produces. Esto no es un error de los gobernantes, es una perversión. Te está robando ese que contrataste como tu guardaespaldas.

No necesitamos del gobierno para que nos otorgue derechos. Los hombres instalamos gobiernos para defender nuestros derechos, no para que nos los otorguen.

No necesitamos un gobierno que se sienta con el derecho a limitar nuestra participación en el sector energético. Somos nosotros los que le autorizamos ciertas funciones al gobierno, no el gobierno a nosotros. Los hombres libres no actuamos bajo concesiones o permisos del gobierno, actuamos por derecho propio. El gobierno es nuestro sirviente, no nuestro patrón, no nuestro dueño.

No necesitamos un gobierno que incrementa la recaudación fiscal: necesitamos reducirla. Necesitamos que el gobierno extraiga menos recursos del sector productivo de la sociedad. La recaudación debe reducirse, quizá a una décima parte de actual, no aumentarse. Los particulares sabemos construir escuelas, puentes y carreteras mejor y más eficientemente que el gobierno, arriesgando nuestro propio capital y en ejercicio de nuestros derechos individuales. Somos competentes para producir riqueza. No necesitamos un gobierno que nos trata como débiles mentales a la hora de invertirla y gastarla. Cada peso tiene dueño, y sólo el dueño decide qué hace con su peso. Punto.

No necesitamos una ley laboral que le da derecho a cualquier lidercillo sindical a paralizar una empresa; una ley laboral que convierte al empleado en accionista por el solo hecho de que se le brindó empleo. Cuando era Secretario del Trabajo, Carlos Abascal afirmaba que "el país hará las adecuaciones a la ley [laboral...] de acuerdo con su propia realidad." ¿Cuántas realidades piensa el Sr. Abascal que hay? El empresario inteligente huye de leyes leoninas, huye de México; esa es la realidad. La Ley Federal del Trabajo no es una conquista obrera, es mina de oro de líderes y azote del obrero. Los obreros pobres no van a países donde las leyes les dan más derechos. Van a donde pueden trabajar para hombres de talento y capital. Por eso se van a los Estados Unidos, no a Cuba. La única reforma laboral que necesitamos es la derogación de la ley, y la desaparición de la Secretaría del Trabajo.

No necesitamos un Seguro Social que nos obliga a pagar un pésimo servicio médico. Quienquiera que piensa que las cuotas patronales las paga el patrón, está equivocado. Las paga el trabajador, que si no es capaz de devengar su monto, no se le contrata. Cada persona tiene el derecho a contratar el servicio médico que prefiere. La única reforma del Instituto Mexicano del Seguro Social que necesitamos es su desaparición.

No necesitamos un Banco de México que nos impone una moneda falsa sustentada sólo por la saliva de un burócrata. Si no crees que el peso cuelga sólo de saliva, imagina que Guillermo Ortiz hoy declara que el Banco de México se retira del mercado de cambios y que ve con buenos ojos que mañana el peso valga la mitad de lo que vale hoy. México, y todo país libre, deben tener una moneda a prueba de devaluaciones y a prueba de la máquina de imprimir billetes. El oro era nuestra moneda, por eso se llamaba peso, peso en oro. Una moneda firme es una mercancía de fácil intercambio, no un trozo de papel manchado por decreto. Los mexicanos hemos sido una y otra y otra y otra vez despojados de nuestros ahorros por el Banco de México. El oro es la moneda de los hombres libres. Evitemos para siempre la incertidumbre y las devaluaciones: démosle definitiva sepultura al Banco de México.

No necesitamos aduanas que nos cobran por el privilegio de comerciar con personas de otros países. Tenemos el derecho de comerciar libremente con quién sea, dentro o fuera del territorio nacional. En un país de hombres libres no existe el delito del contrabando. Lo único que necesitamos es un ejército que cuide nuestras fronteras contra invasores y terroristas.

No necesitamos una Secretaría de Salud que le brinda servicios médicos a un hombre y se los cobra a otro, ni que decide qué medicinas podemos o no consumir. Para eso consultamos a nuestro médico, no al burócrata.

No necesitamos un gobierno que nos cuesta 800 mil millones de pesos cada año sólo en trámites burocráticos. La cifra no es mía, es de la Secretaría de Economía. Esa cantidad alcanza para hacer una hilera de casas desde el Zócalo hasta Calcuta, en la India. Los hombres libres facultamos a nuestro gobierno, no hacemos trámites burocráticos para solicitar permisos. La Secretaría de Economía debe desaparecer.

No necesitamos un Instituto Federal Electoral que dilapida 20,700 millones de pesos en un año electoral. Ya basta de que se nos obligue a entregar cascadas de dinero a politiquillos fraudulentos con aspiraciones políticas. Si alguien aspira a un puesto público, debe reunir fondos de campaña propios.

Podría seguir describiendo las mil y mil cosas que no necesitamos de nuestro gobierno. Baste con resumir que no necesitamos un gobierno que se comporta como nuestro dueño. Los hombres libres no aceptamos dueño.

Muchos defensores de la intervención estatal en la economía argumentan que sólo el gobierno puede hacer algunas cosas, como construir carreteras, administrar el espectro radioeléctrico o proveer un sistema de moneda. No cometas el mismo error de Platón; no cometas el error de limitar a otros hombres —quizá más capaces que tú en su especialidad—sólo porque no puedes igualar su capacidad.

El crecimiento económico es imposible si se violan los derechos individuales de los ciudadanos. Repito, es imposible, no improbable o difícil: es imposible. Si a un hombre se le quita la libertad para producir, no podrá producir; si se le quita el incentivo para producir, quitándole lo que produce para dárselo a otro; no deseará producir. ¿Acaso lo que estoy diciendo es así de difícil de comprender?

Pero debe quedar perfectamente claro que el propósito de crecer económicamente no es lo que justifica tus derechos. Tus derechos provienen de que tu vida es tuya y de que tienes el derecho a vivirla lo mejor que puedas. No cometas el error de asumir que el afán de crecer económicamente es lo que justifica tus derechos. El crecimiento económico es sólo una consecuencia de que los derechos individuales se respeten.

Los mexicanos conocen el valor de la libertad, por eso muchos votaron por Vicente Fox asumiendo que era un hombre que la respetaba. Recibieron gato por liebre y ahora estamos peor que antes.

Confío en que ahora veas claramente por qué en temas morales hay que ser extremista. Vives en un país que respeta tus derechos individuales, sí o no. Si no, no eres libre; y sólo es cuestión de tiempo para que las cosas empeoren. No me necesitas creer, sólo ve a tu derredor.

La libertad se refiere fundamentalmente a una cosa: estar a salvo de que alguien inicie el uso de la fuerza en tu contra, en especial el gobierno. La única limitación que debe aceptar un hombre libre es la prohibición de iniciar el uso de la fuerza contra otros hombres.

Los hombres productivos de México pasan la vida pensando y adquiriendo los conocimientos necesarios para producir riqueza. Calderón, Madrazo y López Obrador pasan la vida viviendo a expensas del hombre que produce. No producen, sólo aniquilan la producción. El hombre productivo mide su éxito en términos de cuanto produce. Nuestros gobernantes miden su éxito en términos de cuanto puede recaudar, gastar y redistribuir.

El hombre productivo representa el progreso, el logro, la vida. Calderón, Madrazo y López, Mercado y Campa representan el estancamiento, la prohibición, la injusticia y el retraso. Esa es la filosofía que representa el hombre productivo en contraste con los parásitos del gobierno. Es la elección que hoy te pido que hagas, la elección que hoy todos hemos de hacer.

Tú sabes bien que cuando se desinfla la llanta de tu automóvil, necesitas repararla o cambiarla. Nunca se inflará sola si te sientas a contemplarla. ¿Qué te hace pensar que el deterioro de México se resolverá solo si te sientas a contemplarlo?

Los hombres tenemos el gobierno que nos merecemos, somos responsables por lo que hacen nuestros gobernantes. Nuestro gobierno no es justo, no es moral, no es legítimo. México seguirá siendo un país injusto y atrasado mientras impere la filosofía de Platón y la moral altruista. La responsabilidad de cambiar el rumbo de México no es de tus hijos o nietos: es tuya, es hoy.

Cuando en el devenir de los eventos, el gobernante que instalamos para proteger nuestros derechos, en lugar de proteger nuestros derechos, nos traiciona y nos amenaza con las mismas armas que le dimos para defendernos, tenemos la responsabilidad moral de rescatar nuestro derecho a defendernos y deponer al traidor en un feroz acto de legítima defensa. La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe defenderla.

Si decides seguir aguantando las atrocidades que tu mismo gobierno te propina, encontrarás consuelo en las palabras de Samuel Adams: "Si amas la tranquilidad de los trabajos forzados más que la alentadora lucha por la libertad, vete a tu casa en paz. No buscamos tu consuelo ni tus armas. Que tus cadenas no te pesen demasiado, y que la posteridad olvide que fuiste nuestro conciudadano."

Nuestros gobernantes–y la Constitución que les da poderes—son nuestros enemigos. Disolvamos el perverso gobierno que nos ha traicionado y establezcamos uno moral, sujeto a una nueva constitución, una constitución de hombres libres.

Si estás dispuesto a defender tu libertad, en lugar del inmoral gobierno que viola tus derechos, instala uno que haga que el producto de tu trabajo sea intocable. En lugar de un gobierno que te agobia con trabas, permisos e impuestos, instala uno con ingresos suficientes sólo para la policía, el ejército y las cortes, únicos necesarios para proteger tus derechos. Desmantela el obeso gobierno que tanto daño te hace, que no te deja trabajar, que te despoja del fruto de tu trabajo y que traba tu desarrollo. Estamos donde estamos porque hemos abandonado nuestro derecho a lo que es legítimamente nuestro: hemos abandonado nuestra libertad.

Te propongo que en lugar de buscar acuerdos migratorios con otros países, convirtamos a México en un imán irresistible para el capital y para los cerebros del mundo. Serán los trabajadores extranjeros los que vengan a México en busca de mejores trabajos. Hagamos que todo hombre productivo quiera instalarse en México, porque aquí podrá relacionarse con otros a mutuo beneficio, sin parasitar a otros y sin que otros lo parasiten. Así habrá empresas más que suficientes para que todos encontremos trabajo, y que nuestro ingreso alcance con creces para nuestros gastos, incluyendo la escuela para nuestros hijos, servicios médicos, vivienda digna y todos los demás beneficios a los que tiene legítimo derecho aquél que cubre su costo con su propio esfuerzo y su propio trabajo.

Te propongo que convirtamos a México en un paraíso para los cerebros y los capitales del mundo.

Te propongo que hagamos que México se convierta en ejemplo de riqueza, justicia y prosperidad. La única manera de lograr esto es haciendo que en México cada hombre sea dueño de su vida y de lo que con ella produce.

Te propongo que tomes posesión de tu vida, y que actúes en consecuencia. Te propongo que dejes de presumir y de vociferar que tu vida es tuya, pero al primer movimiento de aguas bravas te acobardas y la cedes sin oponer resistencia.

Te propongo que rechaces la obligación de comprar tu vida cada día, sabiendo que nunca terminarás de pagarla a la sociedad, al Estado.

Te propongo lograr esto de la única manera posible: hagamos que México sea santuario en el mundo para tu mente racional, y para la mente racional de todos los que aquí vivan.

Te propongo que convirtamos a México en un deslumbrante ejemplo de riqueza y prosperidad.

Te propongo que repitas conmigo el juramento de John Galt, héroe de La Rebelión de Atlas. Dice así: "Juro por mi vida y mi amor a la misma, que jamás viviré para otro, ni le pediré a otro que viva para mí".

Te propongo que exijas que sin tu consentimiento, nadie tenga derecho a un solo centavo ganado con tu esfuerzo y con tu trabajo.

Te propongo que hagas tuyo el derecho a dedicar millones para la defensa de tus derechos, y ni un centavo más como tributo.

Y si después te preguntaran de dónde eres, diles que eres de México, donde las mentes más brillantes y creativas trabajan en libertad. Diles que eres de México, el país de las maravillas. Diles que eres de México, donde eres libre para actuar según tu propio criterio. Diles que eres de México, que eres el único dueño de tu vida.

Diles que eres de México, que eres libre.

Te sentirás orgulloso de ti mismo, y de tu México.

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